30 Oct
Dirigir Empresa

Dirigiendo mi Empresa a la Quiebra

  • Por Samuel Noriega
  • Blog

Al empezar una empresa lo último que nos pasa por la cabeza es que en algún momento quiebre. Sin embargo, de no poner atención a distintos puntos de suma importancia como los siguientes:

Ya no te quieres levantar en las mañanas, no quieres atender llamadas y no revisas tu correo electrónico ni por equivocación. Ruegas para que el fin de semana no se termine ya que sabes que algo anda mal en tu empresa pero no lo has querido enfrentar directamente.

Las señales son de todo tipo, pero principalmente financieras y de mercado. Ellas pueden estar gritando que hoy es un buen momento de cerrar las puertas de tu organización. Es duro, pero de fracasos y éxitos está hecha la vida. No es una decisión fácil desprenderte de tu creación, por supuesto. Pero, ¿cómo detectar que tu empresa está en riesgo y a un paso del fracaso?

Si sientes que algo no va bien, es momento de empezar a analizar por qué.

Lo financiero: Cuando produces u ofreces un bien o servicio estás buscando ganar. Por supuesto: quieres ofrecerle un valor adicional a tus clientes o satisfacer un deseo pero si el costo directo de fabricación o de prestación de servicio no libra el valor de mercado, está clarísimo que no hay nada qué hacer.

Efectivo: Los temas financieros son la causa número uno de fracaso de muchas empresas pues los emprendedores no lograron alcanzar el flujo necesario para subsistir, es decir, que no midieron suficientemente bien el tiempo que tardarían en alcanzar el punto de equilibrio.

Una revisión: A través del análisis del flujo de efectivo a 18 meses, por ejemplo, puedes darte cuenta que no vas a tener el dinero suficiente para mantener el negocio operando a menos de que le metas capital o tomes deuda. En muchas ocasiones los empresarios adquieren préstamos personales o han hipotecado su casa para lograr que su negocio funcione.

Otra vez, el mercado: Una señal que nadie debe de menospreciar es el que el mercado esté comprando menos tu producto. Este fenómeno suele acelerarse gracias a la tecnología, la cual cada minuto revoluciona la manera en la que el mundo se desarrolla.

El “desfogue”: Si en el negocio existe una persona clave que es la que lo hace funcionar y su permanencia no es segura, también es un buen momento para pensar en cerrar y dar vuelta a la página. Una compañía debería estandarizar sus prácticas y realizar planes de sucesión que les permitan a los fundadores retirarse. Pero la realidad es otra y las empresas suelen depender de una persona fundamental.



Samuel Noriega es un experto en tecnología y marketing digital. Es colaborador de Reachcore desde 2011. Siguelo en Google o en LinkedIn